28 de abril de 2011

Rollo de Hojaldre con Champiñones

     Esta receta surgió porque, después de unos días fuera de casa, me acordé que tenía unos champiñones sin usar en la nevera. Como a mi hijo no le gustan mucho, traté de idear algo que se los hiciera más apetitosos. Dio resultado, por poco ni lo pruebo.


Ingredientes:

300 grs. de champiñón
1 puerro
100 ml. de nata/crema vegetal para cocinar (sustituible por nata de cocinar)
40 grs. de paté de cerdo (unas 3-4 cucharaditas)
Sal
Pimienta blanca
Una lámina de hojaldre fresco

     Limpiamos y troceamos los champiñones y el puerro. Los pochamos.
     Añadimos la "nata vegetal" y las cucharadas de paté.
     La mezcla dejaremos que hierva a fuego lento unos minutos, para que la crema se reduzca y el paté se deshaga en la salsa.
     Dejamos que se enfríe un poco.
     Precalentamos el horno a 200º-210º.
     Extendemos el hojaldre y repartimos la mezcla sobre él. Enrrollamos como si estuviéramos haciendo un brazo de gitano. Esto recomiendo hacerlo ya sobre el papel de horno, para que no corramos riesgos en el traslado del rollo.
     Lo "pintamos" con huevo batido o con agua. Horneamos a 200º unos 10 minutos, hasta que comprobemos que se ha hecho el hojaldre.


     Hay que dejarlo que pierda un poco de temperatura antes de servirlo, si no queremos abalanzarnos sobre el vaso de agua...aguanta bastante rato con mucho calor.

27 de abril de 2011

Pisto de Calabacín

     Hace unos días escuché una conversación de una pareja joven en la que el chico se quejaba de que ella no sabía cocinar nada de nada, aunque él tampoco sabía hacerlo, pero por lo visto, de eso sólo se podía quejar él y no ella... Tema aparte.
     Yo creo que la cocina diaria no es difícil, sólo requiere un poco de tiempo y un poco de cariño. Así que hoy vamos a hacer un pisto de lo más fácil de preparar, y, encima, está muy bueno.
     Mi padre tenía hace unos años un trocito de huerto, plantaba tomates, pepinos, calabacines, pimientos...Cuando era el momento de recoger, había veces que nos juntábamos con kilos de un mismo producto y había que cocinarlo antes de que se echara a perder...entonces mi madre hacía este pisto y, desde entonces, cada dos por tres lo preparo yo en casa.
     Yo lo cocino con poco aceite (por el tema de las calorías) y le pongo más calabacín que patata, para aligerarlo. Es muy cómodo, porque se puede consumir en caliente o en frío, está igual de bueno y, además, se puede conservar en la nevera dos o tres días sin problemas.




Ingredientes que he utilizado para la cantidad que véis:

     Un calabacín grande
     Una patata mediana
     Unos 300 grs. de salsa de tomate ( casera, a partir de un bote de tomate triturado)
     Aceite de oliva
     Sal


¿Cómo lo hacemos?

     De lo más fácil...

     Cortamos la patata y el calabacín a láminas finas (para que se hagan antes) y los ponemos con un chorro de aceite de oliva en la sartén al fuego. Salamos y removemos. Tendremos a fuego medio-bajo, comprobando cuándo está la patata hecha.



     Mientras, vertemos el contenido de la lata de tomate en otra sartén con aceite, sal y un pellizco de azúcar. Yo lo puse, hasta que empezó a burbujear, a fuego fuerte y, después, lo bajé a fuego mínimo y lo tuve unos 25 minutos.
    

A mí me gusta trocear con la paleta tanto el calabacín como la patata. Luego se mezcla con el tomate y...a comer.
  
     Siempre está la opción de comerlo con pan, pero es un peligro, porque no te cansas de él. Pero también se puede comer sólo o como guarnición.

     Ya me diréis.

20 de abril de 2011

Ajo Mortero

     Creo que en otras zonas de España se le da otros nombres a esta receta. La primera vez que la probé fue durante una Semana Santa en Tébar, provincia de Cuenca, el pueblo de mi suegra, donde, simplemente, se le llama Ajo. Es una especie de puré espeso o paté, una crema untosa. Es uno de esos platos que, cuando los estás comiendo, te viene a la mente el recuerdo del pueblo. Y allí, salvo la paella, todo sabe mejor...
    
     Las cantidades de ingredientes que he utilizado son muy orientativas, porque es un plato que se hace bastante "a ojo". Depende mucho de los gustos de cada uno: más espeso, más ligero, con más sabor a bacalao, más picante... Así que, tendréis que ajustar las cantidades a vuestros propios gustos.

     Además, yo lo he hecho con la minipimer (la forma fácil y rápida) y allí, lo tradicional, es hacerlo a mano, cosa que os recomiendo si disponéis del tiempo necesario.










He utilizado:


  • 3 vasos de agua
  • 150-200 grs. de miga de pan duro, bien desmigada
  • 250 grs. de bacalao desalado
  • 1 vaso de aceite de oliva
  • 2 patatas medianas-grandes
  • 3 dientes de ajo
  • 2 huevos duros


Elaboración:


     Desalamos el bacalao, pero (salvo que tenga mucho exceso de sal) no demasiado. Yo lo tuve sólo 4 o 5 horas a remojo, puesto que luego ya no empleo nada de sal.
     Vertemos los 3 vasos de agua en una olla y la ponemos al fuego. Cuando rompa a hervir, introducimos los trozos de bacalao. Lo dejamos hervir unos 10 minutos. Pasado ese tiempo, lo sacamos y lo dejamos enfriar.
     Pelamos las patatas, las lavamos y las troceamos, rompiéndolas no cortándolas del todo. Las ponemos a hervir en el agua en la que hemos cocido el bacalao. Vamos comprobando la cocción de las patatas y, cuando ya están blandas, apagamos el fuego.
     Desmigamos el bacalao. Reservamos una parte para decorar.
     Hervimos un par de huevos. Los retiramos, los pelamos y los reservamos para decorar.
     Pelamos los dientes de ajo, retiramos el germen interior de los mismos y los trituramos o machacamos en el mortero. Incorporamos los trozos de patata cocida, la parte de bacalao desmigado que nos queda, la miga de pan y el agua de cocer el bacalao y la patata (no la pongáis toda de una vez, porque quizás os guste más espeso, es mejor añadirla conforme la vayamos necesitando) . Con todo esto, vamos a hacer un "puré", con la minipimer o el mortero, añadiendo el aceite de oliva poco a poco, y dejando que se vaya absorbiendo antes de seguir añadiendo más.
     Una vez lo hemos dejado a nuestro gusto (podemos añadir más o menos aceite, así como usar toda o parte del agua de cocer el bacalao), lo disponemos en la fuente en la que vayamos a servirlo. Lo decoramos con los huevos duros troceados y las migas de bacalao que teníamos reservadas para ello.
    
     Hay a quién le gusta mezclar bacalao y huevo con la pasta. Si lo hacéis así, simplemente lo tendréis que incorporar una vez tengáis hecho el "puré".

     Es un plato que puede durar varios días sin problemas (si no se acaba con él el primer día). Está mucho más bueno preparado de un día para otro, reposado.
     Tradicionalmente, se come con pan. Nosotros preferimos comerlo solo, con cuchara, puesto que el ajo mortero, de por sí, ya es un plato bastante contundente. 
    

17 de abril de 2011

Tabouleh

     No hace mucho, escuché que los libaneses tienen una gastronomía muy selecta. Últimamente, yo estoy probando diversas recetas árabes (ya las iré publicando), unas con mayor éxito que otras. 
     Dentro de ese "viaje" se encuentra esta receta típica libanesa  de tabouleh(adaptada a nuestros gustos), que nos ha encantado, es muy fácil, económica y se puede preparar de un día para otro. De hecho, yo diría que está más buena así, porque los sabores se asientan y entremezclan, dando un toque exquisito a esta ensalada.



Ingredientes que he utilizado:

Trigo búlgur (se puede hacer con cous-cous)
Cebolla morada
Tomates (cherry de pera, en mi caso)
Pepino
Hierbabuena y menta-chocolate (me acabo de comprar una plantita)
Perejil
Limón
Sal
Comino Molido
Pimienta Molida
Aceite de oliva

     Aquí no voy a poner cantidades, porque pienso que, dependiendo de la cantidad que vayamos a preparar, como del gusto que queramos que prevalezca, añadiremos más de un ingrediente o de otro.
     He de decir que también es cocina de aprovechamiento, puesto que he utilizado los ingredientes que tenía a mano.
     Hervir el trigo búlgur unos 15 minutos.
     Si se hace con cous-cous, hidratarlo con la misma cantidad de agua que de cous-cous, tapar y reservar.
     Preparamos un aliño con el aceite, el zumo del limón, sal, comino, y pimienta.
     Troceamos el pepino, la cebolla, los tomatitos, una buena cantidad de perejil, la menta-chocolate y la hierbabuena. (Con lo único que creo que hay que tener un poco de cuidado, es con la hierbabuena y el comino, hay que usarlos con moderación, son dos sabores muy potentes y corremos el riesgo -si nos pasamos con ellos- de que sus sabores predominen sobre todos los demás) Lo unimos al aliño que ya tenemos preparado.
     Incorporamos el trigo búlgur a la mezcla y removemos. Probar de sal y, si es necesario, corregir.
     Espero que os guste.


    

12 de abril de 2011

Torta (o Pie) de hojaldre y compota de pera (sin lactosa)

     Si hay algo que me dé rabia, es tirar comida. No sé cómo, pero me junté en casa con una buena cantidad de peras. Así que, para evitar tener que deshacerme de unas cuantas, cogí las más maduras y me puse a hacer una compota.
     Esto ocurrió hace unos días y la compota me esperaba en la nevera, pero yo no sabía qué hacer con ella...
     Recordé que tenía un rollo de masa de hojaldre y decidí hacer esta torta. La verdad, el resultado es bastante bueno.



Ingredientes:

4 o 5 peras conferencia maduras
1 vaso de agua
1/2 vaso de azúcar
Un limón
Canela en rama y molida
1 lámina de hojaldre fresco (o de masa quebrada)
Un molde redondo
Mantequilla o margarina

     Hacemos una compota con las peras (limpias y troceadas), el vaso de agua, el zumo de limón, el medio vaso de azúcar, y la rama de canela -yo también le puse canela molida, porque quería que tuviera bastante sabor-. Lo ponemos a fuego fuerte hasta que rompa a hervir y, entonces, bajamos a fuego lento. Lo mantenemos así unos quince-veinte minutos.  
     Colamos la compota (quitamos la rama de canela), y el jugo que nos quede tras escurrirla, lo ponemos a hervir para que reduzca. Previamente, habremos puesto dos hojas de gelatina neutra en remojo. Una vez hidratadas, las habremos escurrido, y las añadiremos al jugo, para que se deshagan en él.
     Lo dejamos hervir lentamente hasta que espese: ésta será nuestra gelatina.
     Precalentamos el horno a unos 220º. Embadurnamos con la mantequilla nuestro molde redondo y lo forramos con el hojaldre (que habremos pinchado con un tenedor para que no suba). Guardamos los recortes que nos vayan quedando, para hacer unas tiras con las que decorar luego la torta . Lo horneamos durante unos 10 minutos.
      Lo sacamos del horno y lo rellenamos con la compota de pera. Vamos "pegando" las tiritas de hojaldre al borde de la torta, ayudándonos con agua o huevo batido.
     Lo volvemos a meter en el horno. Lo tenemos unos 10-15 minutos más, hasta que veamos que ha quedado dorado.
     Sacamos del horno y pintamos con nuestra gelatina de pera, para darle brillo.

10 de abril de 2011

Pan Sencillo

     El Pan. A mí siempre me había dado mucho miedo eso de hacer pan...Después de haberme lanzado a ello, lo que me da es respeto, pero miedo ya no. Es cierto que he hecho unos cuantos incomestibles, otros pocos informes, unos duros, otros demasiado blandos...pero, a base de practicar se aprende. Ya me van saliendo algunos panes decentes. De momento, no aspiro a mucho más. Tan sólo tengo ratos durante el fin de semana para ir practicando. Ahora estoy empezando a probar con masa madre
     Tengo que decir que es algo "adictivo". Cuando empiezas y sacas tu pan del horno, estás deseando hacer otro a ver qué tal sale.
     Me parece maravilloso que, simplemente a partir de harina, sal, agua y levadura, se pueda conseguir una masa que, realmente, parece estar viva. Este pan no está hecho a base de amasar mucho, sino de dejar reposar la masa entre los leves amasados que se hacen.
     Tanto en el libro "Panes", de Richard Bertinet, como en el "Hecho a Mano" de Dan Lepard, basan el secreto de los panes en los tiempos de reposo de la masa. En esta ocasión, yo he utilizado un poco de los dos libros. Éste es el resultado.






Necesitamos para la masa:
  • 500 grs. de harina de fuerza
  • 320 ml. de agua (yo he pesado 320 grs.)
  • 25 grs. de levadura (un paquetito de los que venden en el supermercado)
  • 10 grs. de sal
  • Un bol o cuenco
  • Un trapo (de tela, no de rizo)


Forma de elaborar nuestro pan:


     En un cuenco o bol, lo suficientemente grande, deshacemos la levadura frotándola con la harina, para que se haga miguitas y se mezcle bien.
     Añadimos la sal. Removemos.
     Incorporamos el agua. Mezclamos bien hasta que tengamos una masa homogénea, sin grumos.
     (Lo podemos mezclar con las manos, una rasqueta o cualquier utensilio que nos sirva para ello, pero, sinceramente, yo prefiero hacerlo con las manos. Así iremos sintiendo más claramente cómo va cambiando nuestra masa después de los amasados y los tiempos de reposo. Esto es lo realmente espectacular de hacer pan)
     Dejamos reposar la masa 15 minutos.

     Embadurnamos de aceite nuestras manos y la zona donde vayamos a trabajar. Volcamos todo el contenido del bol. Cogemos el extremo de la masa más alejado de nosotros y lo llevamos hasta el centro. La giramos y volvemos a plegar.
-estas fotos corresponden a la última fase de plegado, en las primeras, la masa es bastante pegajosa-
    
     Plegaremos 12 veces. Hacemos una bola con la masa y la volvemos a poner en el bol, tapada con un trapo, en un lugar sin mucha luz y alejado de posibles corrientes de aire, tiene que ser un lugar templado.    
    
     Dejamos reposar otros 15 minutos.

     Realizamos de nuevo la operación de plegar la masa, y dejarla reposar tapada.

     Tenemos, en total, que hacer los pliegues 4 veces.
  
      La última vez que pleguemos la masa, no la volveremos a poner en el bol, sino que enharinamos la placa en la que vayamos a hornear. Ponemos la masa en ella, la espolvoreamos con harina y volvemos a tapar con el trapo.
     Dejamos reposar otros 15 minutos.
     Destapamos y, con un cuchillo muy afilado, le hacemos los cortes en la parte superior. Yo le he puesto unas semillas de sésamo y lino para decorar y darle un toquecito de sabor, pero esto es opcional.
     Precalentamos, previamente, el horno a 210º-220º. Rociamos con agua el pan (yo utilizo un spray de plástico que tengo reservado para esto). Introducimos la placa, a los 10 minutos podemos abrir el horno y volver a rociar el pan y el horno (para generar vapor). Repetimos la misma operación cuando hayan pasado otros 10 minutos. Y así, hasta que se haya horneado por completo.
     Este pan lo tuve, en total, 25 minutos pero, claro, esto depende de cada horno. Lo tendremos listo cuando veamos que se ha dorado por fuera.

     ¡¡¡A "panear"!!!


5 de abril de 2011

Guiso de Corball

     Esta pasada semana fui al Mercado del Cabañal, aquí en Valencia. Cuando llegué a las paradas de pescado, disfruté un montón viendo el género tan fresco, además las galeras, las cigalas o los bogavantes aún estaban vivos.
     Me hubiera llevado todo. No lo hice, no. Pero aún así, compré un montón de cosas sin pensar en lo que iba a hacer con cada una de ellas...
     Entre lo que nos trajimos había un corball, un pescado del que había oído hablar, pero que no había probado. Así que, me puse a pensar qué hacer con él. Tenía claro que quería hacerlo guisado, aunque no tenía claro cómo.
     Después de limpiarlo, le quité las escamas (lo que me lleno la cocina de ellas: la próxima vez a ver si me lo hace el pescadero), lo corté a rodajas de un dedo de grosor más o menos, y me puse a la faena...


¿Qué necesitamos?

Un corball
Dos patatas medianas
Un ajo grande
Una cebolla
Un par de cucharadas de salsa de tomate
Pimentón
Caldo de pescado
Un vasito de vino blanco
Perejil
Sal
Aceite
  • Con estos ingredientes salen tres raciones bien servidas.
  • Si no tenemos a mano este pescado, pienso que podríamos sustituirlo por dorada, lubina, o cualquier pescado cuya consistencia nos vaya a aguantar el guiso sin deshacerse.

¿Cómo lo preparamos?

     Lo primero, salamos y enharinamos el corball. Lo freímos en aceite bien caliente, para que las rodajas queden doradas por fuera, pero no se terminen de hacer por dentro, eso lo harán en el guiso. Lo reservamos (este paso lo hice el día anterior al que preparé el guiso, ¡cuestión de tiempo!).



     Pelamos el ajo y, con el prensador de ajos o el mortero, lo machacamos y, junto a la cebolla, troceada finamente, lo ponemos a sofreir con aceite de oliva en una cazuela de barro a fuego bajo.
     Cuando la cebolla se pone transparente, añadimos la salsa de tomate. Incorporamos las patatas peladas y troceadas (partidas, sin llegar a terminar de cortarlas con el cuchillo). Salamos y removemos un poco. Añadimos una cucharadita de pimentón (de las de postre). Le damos una vuelta con la cuchara de madera y, rápidamente, para que no se queme el pimentón, añadimos el vasito de vino blanco.
     Cubrimos con el caldo de pescado. Rectificamos de sal, si fuese necesario. Aquí podemos subir a fuego medio. Dejamos que hierva unos quince o veinte minutos y añadimos el pescado. Ahora, si queremos remover el guiso, lo haremos moviendo la cazuela suavemente, porque el corball se nos puede hacer trocitos si lo hacemos con la cuchara o la paleta. Dejamos que cueza todo junto otros diez minutos, otra vez a fuego bajo (o hasta que comprobemos que la patata está cocida). Espolvoreamos perejil picado y apagamos el fuego.

     Nosotros lo comimos al día siguiente de hacerlo, calentándolo un poco en el horno. Como tiene suficiente caldo no corremos el riesgo de que se seque.
     La cantidad de caldo que usemos, dependerá de la cazuela que empleémos. Yo utilicé cerca de un litro de caldo.

     He de confesar una cosa: el pimentón que usé era picante, no leí el envase... Aún así, o quizá más por ello, nos ha resultado un guiso muy bueno.     

Champiñones conservados más tiempo

    
     Me gustan mucho los champiñones. Los compro cuando los veo recién traídos a la frutería, aunque no los vaya a gastar ese mismo día. El problema es que enseguida se ponen feos, pierden su firmeza y su color blanco.

     En la frutería a la que suele ir mi hermana, le dijeron que si los guardamos en una bolsa de plástico con unas cuantas ramas de perejil, se conservan muy bien durante unos cuantos días más. No es que se vayan a conservar perfectos durante quince días, pero sí tres o cuatro. Yo lo he hecho ya varias veces y sí que funciona.

     Cuando vayamos a gastarlos, simplemente los sacamos de la bolsa y los preparamos como tengamos costumbre.

2 de abril de 2011

Arroz con Almejas

     El arroz preparado de esta forma es un acierto seguro en casa. Nos gusta tanto a mayores como a niños. A mis hijos les encantan las almejas...se las dejan para el final.
     Queda un arroz meloso. Normalmente lo hago sólo con agua, pero esta vez ha sido con la mitad de caldo de pescado y la mitad de agua.
     Su elaboración no tiene complicación alguna.





Ingredientes (para 4 personas):


1 cebolla mediana troceada
2 vasos de arroz (de los de agua)
250-350 gr. de almejas (chirlas)
6 vasos de agua
Aceite de oliva
Sal




     


     Ponemos al fuego una sartén o una cacerola con las almejas. Esperamos a que se abran y apagamos el fuego. Las reservamos para más tarde.






    
     Troceamos la cebolla y la ponemos a pochar con aceite y sal, en la olla que vayamos a hacer el arroz. No se tiene que dorar, sólo ponerse transparente.







    
     Incorporamos el arroz a la cebolla y le damos unas vueltas.
     Añadimos el agua (o el caldo).
     Dejamos hervir unos 15 minutos.




     Agregamos las almejas, removemos y rectificamos de sal. Tapamos la olla y apagamos el fuego. Lo dejaremos así dos o tres minutos, para que se termine de hacer todo junto.
     Ya tenemos el arroz con almejas preparado.


    


     Lo serviremos enseguida, puesto que es un arroz meloso y, si tardamos, nos podemos quedar sin nada de caldo.
    

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